LA ENCRUCIJADA DEL PRI DE GUANAJUATO

El lanzamiento de la Convocatoria para la elección de candidato a Gobernador por el PRI y el previo nombramiento del  guerrerense y ex alcalde Taxco y ex diputado Federal Enrique Martini Castillo, prefigura un escenario en el que parece que el PRI estatal de Guanajuato repetirá el proceso interno de conciliación y de construcción de la unidad política, para lanzar un candidato que tenga un respaldo ampliamente mayoritario que sea competitivo, frente a un Partido Acción Nacional, que con muchos menos tropiezos, ha ido resolviendo los retos internos para impulsar un grupo de candidatos que lo mantenga en el Poder.

Las primeras reacciones de algunos de los protagonistas de la escena tricolor muestran que no se ha procesado internamente entre los equipos políticos priistas la posibilidad de una candidatura de unidad, es decir, no hay un avanzado proceso de negociación ni de integración, ello implica que el delegado Martini, el Comité estatal priista, los líderes estatales y regionales, y los precandidatos empezarán apenas el verdadero proceso de negociación, sólo que ahora les quedan unos 10 días para evitar una ruptura y avanzar hacia la unidad de acción política.

La lucha política al interior del  PRI es dura,  se expresa en una presencia pública fragmentaria, en ausencia del debate real con otras fuerzas políticas, y en la imposibilidad de encontrar temas que permitan la movilización estatal del priismo, es decir, está debilitada su presencia en la sociedad y es esporádica su iniciativa política.

La encrucijada del PRI de Guanajuato no sólo lo pone frente a la decisión de tal o cuál candidato a gobernador, que tenga empatía con el candidato presidencial, José Antonio Meade, y que logre la mayor cantidad de votos para ganar Gubernatura y Presidencia.  La verdadera encrucijada del PRI es resolver que modelo de partido quiere ser para los Guanajuatenses y ver como reconstruir su relación con la sociedad abriendo a los ciudadanos el protagonismo de la vida partidista.

El reto del PRI de Guanajuato tiene que ver, con su capacidad de hacer un ejercicio colectivo interno para su reorganización política y para la renovación de su discurso público, sólo así tendrán la fuerza para ser electoralmente competitivos y ser la opción de la alternancia en el gobierno. La pregunta es: ¿serán capaces?

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